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Mostrando las entradas etiquetadas como Té negro

De mujeres mongolas, de ofrendas a puro sol, tú me acostumbraste

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Miro un documental donde las mujeres mongolas arrojan té al cielo como ofrenda. Veo a una mujer preparando el desayuno, té con leche, en una modesta casita de montaña. De golpe abre la puerta y sale. Y tira o más bien revolea el té al viento que con su fuerza encontrada desparrama la preparación por el aire, se arremolina, cae y riega la tierra. La mujer pronuncia unas palabras que nadie traduce y vuelve a entrar a su casa a desayunar con su familia. Me quedo pensando en el acto de rezo esperanzado y lleno de fe. En el deseo de que se cumpla. En la promesa y el promesante. En el encuentro matutino con las deidades naturales. En las fórmulas encantadas de los dichos. En las palabras que junto al té también se lleva el viento. En su fuerza domesticada, a la que pedimos permiso y damos gracias. En la intuición de que en este acto algo de la memoria se retiene y servirá de herencia a los que vienen. Tomo mi taza que está apenas cachada pero es un regalo y nunca quise deshacerme de ella, ya...

Por ese palpitar en las aventuras de la China Iron

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  Me miró con desconfianza y me alcanzó una taza con un líquido caliente y me dijo “tea”, como asumiendo que no conocería la palabra y teniendo razón. “Tea”, me dijo, y eso que en español suena a ocasión de recibir, “a ti”, “para ti”, en inglés es una ceremonia cotidiana y eso me dio con la primera palabra en esa lengua que tal vez había sido mi lengua madre y es lo que tomo hoy mientras el mundo parece amenazado por lo negro y lo violento, por el ruido furioso de lo que no es más que una tormenta de tantas que sacuden este río. Gabriela Cabezón Cámara, “Las Aventuras de la China Iron”   Al igual que la protagonista de este libro, estoy tomando mi té. El té que hace siglos es objeto de bienvenida, apertura, solidaridad. El té para bienvenir al otro, desconocido, huérfano, distinto. El té que romperá las barreras, los límites entre las personas. El té que no necesita de la palabra porque usa el idioma del agua que espeja y transparenta. Me acuerdo de la primera vez que me a...

Renaceré en domingo, Kundera se queda conmigo

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Antes de ayer murió Milán Kundera, uno de mis escritores preferidos, de esos que me volaron la cabeza, de esos que me enseñaron a pensar, a ser, a entender la historia del país de mis abuelos. Leí “El Libro de los Amores Ridículos” en los ‘90s, la edición tenía en la portada una pintura diminuta de Pablo Picasso, “Mujer con medias verdes” y me acuerdo del flash que tuve ese año con todas las transgresiones recibidas. El único capaz de entenderme era el tío Guillermo que había vivido en la antigua Checoslovaquia y con el que me podía permitir el divague largo y tendido. Ni hablar cuando leí "La Insoportable Levedad del Ser", una historia de amor tremendamente profunda que me llenó de contradicciones y por primera vez tuve una reflexión si se quiere filosófica de mi existencia. Kundera me dejó pensar sola, hablar conmigo misma, sentir el peso insoportable de mi propia levedad. Conocí por esas épocas mis propias definiciones, cuánto arriesgo, cuánto puedo ser libre para que no m...

Amor de mis amores. De esperas, de brindis y deseos

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  Y entonces le dio un beso. Aquel beso era una pregunta que él deseó estar contestando durante el resto de su vida. Nicole Krauss, “La Historia del Amor” Mezclé estos ingredientes, mis preferidos, en un sacote de té de 10 gr, para una jarra o una tetera de 1 litro: Y fue el Amor de mis Amores. Té negro criollo , puroplacer, cascarilla de cacao , aromamor, escamas de coco , abrapalabra, ramitas de canela , mimos, clavo de olor , una rayuela, manzanilla , magia, lavanda , cartas de amor, cascaritas de naranja , sabortequiero, mandarina , brotapoesía, pomelo , palabrajuego. Atrapados y sin salida, en una jarra con agua y a la heladera. Lo hago un día antes del encuentro, para que vayan amalgamándose con el agua, jugando, mimándose, canturreando palabras y quereres, preparándose para el encuentro. Vienen mis amores a visitarme, mi hijo y mi nieto. Y este té es para homenajearlos, brindar, pedir deseos. En este otoño recién inaugurado, los días son cálidos y las noches frías....