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Jaque mate y de cómo ganar una partida

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  Celebro las pequeñeces, las ternuritas. Los estados mínimos que nunca dejé de mirar, pero que hoy me provocan más que nunca. Es algo deseable e imperceptible, que surge. ¿De la nada? No creo. Y entonces me impacta una belleza indescriptible que trato de fotografiar pero no es suficiente. Hay que contemplarla un buen rato para sentirla y  convertirla en mimo y recuerdo. Tiene un efecto sanador, te hace palpitar, asombrar, sonreir por unos segundos, respirar hondo.   Pongo la pava para el mate. Lo preparo, le agrego encima de la yerba, un mix o topping que he dado en llamar Jaque Mate : hojas de burrito (aloysia polystachya/ka’á jaguá), hojas de cedrón (aloysia citrodora/hierbaluisa), hojas y flores de peperina (minthostachys verticillata); cascaritas de naranja, mandarina, pomelo y limón cortados en trocitos pequeños, algunos y en rulitos, otros. ¿Puede ser tan perfecto este rulito? Detenerse a mirar es el disfrute. Descubrir esa nimiedad es el juego. La belleza en una...

Estampilla atesorada con sabor a té criollo misionero.

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Esta estampilla guardada en algún cajón de mi casa y encontrada sin querer, me hizo revolotear de alegría como si fuera una abeja. ¿Cómo anduvo dando vueltas como una joyita desde 1978? Por esos años se emitieron estos sellos postales con dibujos botánicos. Este es de la planta de té, dice Thea sinensis y formó parte de la serie de plantas de agricultura argentina, en que se incluyó el té, el olivo, el sorgo y el lino. Acerca de la historia del té en Argentina, sé que se inició en Misiones, en la zona de Tres Capones, en 1923. Y hay dos testimonios geniales que tienen algo de leyenda. El primero se remite a Wladimiro Hnatiuk, un inmigrante, que al extrañar el té de su Ucrania natal, le pidió a su hermano Tijon, que era sacerdote, que en el ruedo de su sotana, trajera semillas de té desde Paraguay. Las plantó alrededor de su casa y luego multiplicó en su chacra próxima. ¡Amo el sentimiento contrabandista de los religiosos! Así ocurrió con los monjes budistas que llevaron semillas de té ...

De puertas e inmigrantes, mis abuelos. Libre de pecado

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  Esta es la puerta de entrada de la casa de mis abuelos y que después fuera de mi madre y más tarde mía porque allí nací. Dejé a la vista los blancos que pintó mi mamá y los grises más viejos que marcan una geografía desconocida, mapas que señalan los mares heredados. El roble más abajo lleva en su cuerpo la huella oculta de olores, sabores y sonidos y el eco aun ardiente de historias imprecisas. Un día, mi mamá decidió vender la casa de sus padres. La compraron mi mejor amiga Viqui y su esposo Seba. Fue ella quién descolgó esta puerta de entrada, la puerta de mi cuarto, una viga de pinotea, y varias persianas de las ventanas; embaló y envío a mi casa, al sur. Y en mi casa se convirtieron en objetos de valor. Están en mi jardín y en el local, abriéndome, habitándome. Mis abuelos llegaron de la antigua Checoslovakia, el 18 de abril de 1931. Fue en esa oleada de inmigrantes obstinados en celebrar la vida, que desembarcaron, tenaces y convencidos en un sol que siga saliendo y en ...

De fiestas y tradiciones. De mates y miradas. Juremos con gloria vivir

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  Una red de mirada mantiene unido al mundo, no lo deja caerse. Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,   mis ojos van a apoyarse en una espalda que puede ser de dios. Sin embargo, ellos buscan otra red, otro hilo, que anda cerrando ojos con un traje prestado   y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo. Mis ojos buscan eso que nos hace sacarnos los zapatos para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo o inventar un pájaro para averiguar si existe el aire o crear un mundo para saber si hay dios o ponernos el sombrero para comprobar que existimos. Roberto Juarroz Poesía Vertical – 1958 Postal del pueblo un 9 de Julio La escarcha suspendida en el aire. Las voces congeladas haciendo nubes alrededor de los labios. Los ojos nublados y vidriosos dificultan la vista. Quiero mirar pero me lloran. Mirarte cómo me acomodás el poncho. Mirar tu sombrero a punto de vuelo. Así, transitamos los festejos patrios, en mi Patagonia árida, vent...

Recordaré tu boca. Ceylón en Chos Malal

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El norte neuquino es de una belleza increíble a la que se suma la sencillez del gesto amable de su gente. Todo es profundo porque se ve desde alturas: desde la vastedad del paisaje a la inmensidad de la palabra que hace rodar historias infinitas. De paso por la que fuera la primera capital del Territorio del Neuquén, Chos Malal, visité un almacén de ramos generales devenido en museo.  Mientras sacaba estas fotos me contaban de la importancia de este lugar por el 1900, cuando fuera paso de cuatreros y contrabandistas, - Porque vió qué cerca que estamos de la frontera. – Acá no muy lejos se desbarató al ejército de los hermanos Pincheira. Ostentaba una posición geográfica estratégica en la confluencia de los ríos Neuquén y Curí Leuvú. Pero no duró mucho la capitanía ya que fue cambiada prontamente por la ciudad de Neuquén en otra confluencia, la de los ríos Limay y Neuquén, que convinieron que era aún más estratégica.  Allí en el almacén museo descubrí este cartel enlozado, Té S...