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Mostrando entradas de 2026

Jaque mate y de cómo ganar una partida

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  Celebro las pequeñeces, las ternuritas. Los estados mínimos que nunca dejé de mirar, pero que hoy me provocan más que nunca. Es algo deseable e imperceptible, que surge. ¿De la nada? No creo. Y entonces me impacta una belleza indescriptible que trato de fotografiar pero no es suficiente. Hay que contemplarla un buen rato para sentirla y  convertirla en mimo y recuerdo. Tiene un efecto sanador, te hace palpitar, asombrar, sonreir por unos segundos, respirar hondo.   Pongo la pava para el mate. Lo preparo, le agrego encima de la yerba, un mix o topping que he dado en llamar Jaque Mate : hojas de burrito (aloysia polystachya/ka’á jaguá), hojas de cedrón (aloysia citrodora/hierbaluisa), hojas y flores de peperina (minthostachys verticillata); cascaritas de naranja, mandarina, pomelo y limón cortados en trocitos pequeños, algunos y en rulitos, otros. ¿Puede ser tan perfecto este rulito? Detenerse a mirar es el disfrute. Descubrir esa nimiedad es el juego. La belleza en una...

De mates y selvas, guaraníes y jesuitas, naturistas y colonos

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    Aquí en la selva, los animales florecen y las plantas muerden                                                   Gabriela Cabezón Cámara,” Las Niñas del Naranjel” Misiones está abrazada por agua que con el sol se pone dorada, te enamora, te energiza, te asalta en cada borboteo, te brota inoportuna en cascada o catarata. La diferencia con la seca Patagonia y sus ríos disciplinados me condujo a una tonta pregunta: -De dónde viene este arroyo?- Sin entender demasiado la pregunta, el guía de turismo me miró, se rió y contestó: -De algún lado, de todos lados. Varias veces fui y varias volveré a este lugar que como nunca antes la naturaleza de selva y cataratas, plantíos de pinares ondulantes y montes de yerba mate, me había hecho emocionar al punto del llanto. Como imagino debe haber maravillado a los jesuitas cuando llegaron cerca de 1610. La provincia ...

Estampilla atesorada con sabor a té criollo misionero.

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Esta estampilla guardada en algún cajón de mi casa y encontrada sin querer, me hizo revolotear de alegría como si fuera una abeja. ¿Cómo anduvo dando vueltas como una joyita desde 1978? Por esos años se emitieron estos sellos postales con dibujos botánicos. Este es de la planta de té, dice Thea sinensis y formó parte de la serie de plantas de agricultura argentina, en que se incluyó el té, el olivo, el sorgo y el lino. Acerca de la historia del té en Argentina, sé que se inició en Misiones, en la zona de Tres Capones, en 1923. Y hay dos testimonios geniales que tienen algo de leyenda. El primero se remite a Wladimiro Hnatiuk, un inmigrante, que al extrañar el té de su Ucrania natal, le pidió a su hermano Tijon, que era sacerdote, que en el ruedo de su sotana, trajera semillas de té desde Paraguay. Las plantó alrededor de su casa y luego multiplicó en su chacra próxima. ¡Amo el sentimiento contrabandista de los religiosos! Así ocurrió con los monjes budistas que llevaron semillas de té ...