Jaque mate y de cómo ganar una partida
Celebro las pequeñeces, las ternuritas. Los estados
mínimos que nunca dejé de mirar, pero que hoy me provocan más que nunca. Es
algo deseable e imperceptible, que surge. ¿De la nada? No creo. Y entonces me
impacta una belleza indescriptible que trato de fotografiar pero no es
suficiente. Hay que contemplarla un buen rato para sentirla y convertirla en mimo y recuerdo. Tiene un
efecto sanador, te hace palpitar, asombrar, sonreir por unos segundos, respirar
hondo.
Pongo la pava para el mate. Lo preparo, le agrego encima de la yerba un mix o topping que he dado en llamar Jaque Mate: hojas de burrito (aloysia
polystachya/ka’á jaguá), hojas de cedrón (aloysia citrodora/hierbaluisa), hojas
y flores de peperina (minthostachys verticillata), cascaritas de naranja, mandarina,
pomelo y limón cortados en trocitos pequeños, algunos y en rulitos, otros.
¿Puede ser tan perfecto este rulito? Detenerse a mirar es el disfrute. Descubrir esa nimiedad es el juego. La belleza en una hojita seca hecha rulitos.
Algunos “famas” descartarán la idea por improductiva,
pero yo siempre fui un “cronopio”. Y ésto me salvó en grandes catástrofes de mi
corazón.
He aquí una lista de las ternuritas de este último mes:
-La oquedad musgosa en un árbol abuelo en el bosque, un
poco guarida, otro poco nido. Lo espío para detectar atisbos de vida, (recuerdo
una tarde con Rodri abandonando una máscara pero esta historia es tan bella que
merece una contada más larga)
-Los musgos como piel de los troncos caídos. Me siento un
poco Alma Whittaker, el personaje de “La Firma de Todas las Cosas” de Elizabeth
Gilbert. Uso la cámara para agrandar la imagen y ver ese pequeño jardincito
enano, verde fluorescente intenso.
-Las mini plantitas brotadas al pie de su planta madre, a
la vera del sendero.
-Pedacitos de cielo atrapados por las ramas altísimas de
los coihues que se dan abrazos y chocan sus
cabezas.
-El espejo en el
agua del lago, un poco montaña sumergida y otro poco encuentro con el fondo
cristalino lleno de troncos que hacen un bosque sumergido. Decir que la montaña
toca fondo o que el bosque submarino trepa la montaña. ¿O que quieren
reencontrase?
-La taza y teteras de barro, de mi colección de miniaturas, que atesoro hace años y me recuerda de dónde vengo.
-El milagro de la semilla del año anterior
hecha plantita.
-El retorno de la primera mariposa.
-La visita imprevista de un abejorro. Viene varios días hasta que viaja de polizón en el bolsillo de José que vino a regarme. Lo suelta en su jardín, desvergonzado!
-Un puñado diario lleno de florcitas de achicoria.
-El saludo tempranero de un pájaro carpintero cuando llego al río temprano y su modo de pasear tan orondo por el césped fresco.
-El salto que hace (que me hace) una trucha delante del kayak. Yo digo que me saluda y que siempre es la misma.
-Dacio diciéndome: -Abuela, cuando cae la noche salen los
aromas en tu casa, ricos (respira profundo) a rosas y jazmines.
-La casita del hornero terminada. Y querer entender qué le dice el papá hornero a la mamá hornero.
-Los bulbos que rompen la tierra para asomar su cresta verde.
-Los helechos bebés, enrulados y peluditos, que crecieron al pié del helecho madre que ya tiene 50 años. Helecho que era de mi madre y que sigue dando hijos o brotes o silencios anudados en la garganta.
-Mini caracoles agujereados. Los encuentro en mi camino. O ellos me encuentran? Los junto, los guardo, los usaré en el packaging.
-Una hormiga cargando una ramo de jazmines en su espalda, adónde irá? Con su carga a cuestas, sola, por el medio de patio. Será una ofrenda?
No es sólo una mirada del mundo. Es un escudo a las violencias del mundo que en este preciso momento de la historia es bien feito. Es hacerles un jaque mate a mi manera, anular su opresión, poder defenderme siempre, estar en estado alerta y ganarle en su juego de horrores. Es detener la mirada en estas ternuritas diarias, es un refugio. En el que el mate y el té están presentes. Igual que el libro, los amores, la música, vos, yo, todos nosotros plantando humanidad y dándole sentido a nuestras vidas. Honrarnos y honrarla. Y sin embargo.







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