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Recordaré tu boca. Ceylón en Chos Malal

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El norte neuquino es de una belleza increíble a la que se suma la sencillez del gesto amable de su gente. Todo es profundo porque se ve desde alturas: desde la vastedad del paisaje a la inmensidad de la palabra que hace rodar historias infinitas. De paso por la que fuera la primera capital del Territorio del Neuquén, Chos Malal, visité un almacén de ramos generales devenido en museo.  Mientras sacaba estas fotos me contaban de la importancia de este lugar por el 1900, cuando fuera paso de cuatreros y contrabandistas, - Porque vió qué cerca que estamos de la frontera. – Acá no muy lejos se desbarató al ejército de los hermanos Pincheira. Ostentaba una posición geográfica estratégica en la confluencia de los ríos Neuquén y Curí Leuvú. Pero no duró mucho la capitanía ya que fue cambiada prontamente por la ciudad de Neuquén en otra confluencia, la de los ríos Limay y Neuquén, que convinieron que era aún más estratégica.  Allí en el almacén museo descubrí este cartel enlozado, Té S...

Llamame por tu nombre, historias de casamientos

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  Este año comenzó de fiesta, nada más ni nada menos que con el casamiento de mi hijo. A la antigua usanza, en casa, a pulmón, un trabajo exhaustivo, un batallón de familia en los preparativos, emociones desenfrenadas, llantos y peleas en cadena, amigos de acá y de lejos, memoria y nostalgia descarriladas, fotos desarrugadas, abrazos desatados, carcajadas descontroladas, mucha música y barullo. Hizo tanto calor que las velas se derretían sin encenderse y las flores se marchitaban precipitadamente a pesar del intento del hielo en los floreros. Pudimos apaciguar al viento que prometía estropear la velada al mismo tiempo que a la policía que cacareaba protestas de vecinos lejanos. Tardamos mucho en recuperar la normalidad y escribir esta historia plena de pasiones. El amor se puso en una bandeja de plata, listo para respirar. Recuerdo los casamientos de los 70’, acá en el valle. Cuando era chica fui a uno que se había hecho en la cámara vacía de un frigorífico. Era gigante. Una mesa l...

Seda y de cómo los viajes son más que un ida y vuelta…la hora de las magas

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  Esta es una historia de amor. No, me corrijo. Son tres historias de amor. Pero no solamente eso. Seda es una historia de amor que nunca llegará a ser y es por eso que uno queda flotando como un pájaro en el aire. Morir de nostalgia por algo que no vivirás nunca Dice Hervé   Joncour   Alessandro Baricco, “Seda” Seda nos deja imaginar exploradores que atraviesan mundos, esos viajeros tan aventureros como contrabandistas con audacias y cansancios infinitos de tanto andar. Al igual que un cuento maravilloso, su autor nos seduce en cada viaje con una misma fórmula con pequeñas variantes, un juego con el lector que va recitando o tal vez cantando los kilómetros precisos y la exactitud de los días, las fronteras, Europa y los trenes de vapor, las cabalgatas y la estepa rusa, Siberia y los Urales, lagos misteriosos, ríos que llenan los océanos, puertos y esperas, barcos y costas, cielos y caminos que recorren bosques. Hasta llegar a Japón o al fin del mundo. Para comp...

Sencha - Ficha técnica

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De mujeres mongolas, de ofrendas a puro sol, tú me acostumbraste

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Miro un documental donde las mujeres mongolas arrojan té al cielo como ofrenda. Veo a una mujer preparando el desayuno, té con leche, en una modesta casita de montaña. De golpe abre la puerta y sale. Y tira o más bien revolea el té al viento que con su fuerza encontrada desparrama la preparación por el aire, se arremolina, cae y riega la tierra. La mujer pronuncia unas palabras que nadie traduce y vuelve a entrar a su casa a desayunar con su familia. Me quedo pensando en el acto de rezo esperanzado y lleno de fe. En el deseo de que se cumpla. En la promesa y el promesante. En el encuentro matutino con las deidades naturales. En las fórmulas encantadas de los dichos. En las palabras que junto al té también se lleva el viento. En su fuerza domesticada, a la que pedimos permiso y damos gracias. En la intuición de que en este acto algo de la memoria se retiene y servirá de herencia a los que vienen. Tomo mi taza que está apenas cachada pero es un regalo y nunca quise deshacerme de ella, ya...